Geordanys Lobaina Matos
* 1981
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“El tema de los apagones nos ha chocado bastante. No a mí, sino a todos los cuentapropistas que dependen de electricidad para que el negocio pueda andar. En mi caso me han bajado las ventas, porque si antes trabajaba catorce horas, ahora estoy trabajando cuatro o cinco horas diariamente. Nos ha obligado a depender también de los familiares que viven en el exterior, a que nos compren plantas o a ingeniárnoslas y a formar parte de la corrupción en este país. Yo tengo una deuda inmensa ahora, me cobraron 150 mil pesos por desviarme la línea y ponerme la subterránea para que no se me fuera la corriente. Sé que ahora no se me está yendo la corriente. Y me salía más barato que comprar una planta que cuesta mil dólares que no tengo en este momento. Entonces saqué mis cuentas... mejor me meto en hacer el cambio de línea para que me ponga en la subterránea, porque en una parte de La Habana por la subterránea no se va la corriente, de manera que ahora puedo pagar esta deuda poco a poco. Era eso o seguir a vender tres o cuatro horas de manera que iba a venir la hora cuando tendría que cerrar el negocio.”
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“A ver... en mi establecimiento recibo visitas de higiene. Supuestamente... o sea, ellos dicen que deben venir cada tres meses. Ellos van todos los meses. Cuando llegan al negocio, no es que uno tenga la cortesía de invitarles un café, hacer un batido o preparan un pan. Ellos van al negocio con el enfoque del dinero que buscan, porque el salario que tienen no les alcanza. Entonces hay que pagar. Yo tengo que pagarle mil pesos a cada inspector aanque mis cosas estén bien, porque siempre van al más mínimo detalle para hacerte verde de que no todo está bien.” // “Es como en todos los lugares, siempre hay corrupción. Si vas a hacer un trámite de vivienda te dicen que se demora en hacer el trámite, pero si se paga te hacen los papeles de un día para otro. El cubano está obligado a ser corrupto, porque la necesidad que tiene le obliga a esto.”
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“Nosotros hacíamos guardia en una garita con unos anteojos. Entonces había provocaciones de que los guardias se bajaban los pantalones y no sé qué... La ley que existía entre nosotros era de que no había de dejarse provocar. Sin embargo, había veces que en la parte de lo que es la zona donde había minas y todo eso se metían vacas y burros. Los animales se metían en la zona perimetral y al estallar una mina de estas ellos lo contemplaban como una provocación y había veces que tiraban. En una de estas provocaciones murió un joven que estaba de guardia en una garita. Le tiraron de la Base Naval y le mataron.”
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“Los primeros años de vida mi papá trabajaba en una pasteurizadora de leche y más o menos teníamos una buena alimentación. Luego vino el período especial y fue una infancia más dura, donde económicamente mi papá luchaba mucho y mal nos alimentábamos. Sin embargo, como muchachos, que éramos al fin, dentro de toda esta escasez nos sentíamos bien, éramos felices, porque teníamos poco conocimiento de lo que era la vida de recursos. Teníamos la mente limitada en lo que era la tecnología, el tener cosas, entonces nos sentíamos verdaderamente felices. Aunque no dejo de reconocer que pasamos mucho trabajo. No teníamos alimentos, no había gas de la calle como ahora, había que buscar leña en los montes para cocinar, había que cacar en el agua lejos de la casa.” // “Me recuerdo como jugábamos a bola, jugábamos a pelota con bate rústico de madera con pelotas inventadas de medias que se rellenaban con cosas adentro. Se jugaba mucho a trompo y cuando por la noche se iba la corriente lo que ocurría casi todas las noches y no podíamos ver la televisión, salíamos y lo aprovechábamos para jugar a escondidos.”
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Full recordings
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Cuba, 01.01.2025
(audio)
duration: 01:09:22
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El cubano está obligado a ser corrupto, la necesidad no le da otra opción
Geordanys Lobaina Matos nació el 30 de abril de 1981 en Baracoa, Guantánamo. Durante su infancia nunca llegó a saber lo que era una vida de recursos, a pesar de que los primeros años de su vida la escasez no era tan palpante gracias a que su padre trabajaba en una pasteurizadora de leche y así podía llevar al hogar por lo menos algunos alimentos básicos con los cuales una gran parte de la población ni soñaba. Eso cambió con el colapso del Bloque Soviético que resultó en una grave crisis económica. Geordanys recuerda las invenciones que empezaron a surgir en lo que era la dieta de los cubanos, en aquel entonces limitada a un par de productos más básicos que se utilizaban para sobrevivir. Él mismo iba a los montes para buscar la leña, ya que en la ciudad no había gas para cocinar. Pese a las limitaciones, la infancia fue feliz. Los muchachos jugaban a pelota y a trompo y aprovechaban los apagones frecuentes para jugar a escondidos cuando dejaba de funcionar la televisión. Geordanys era un estudiante ejemplar y sacaba notas excelentes. Pasó por escuelas del campo trabajando largas horas en la agricultura y viviendo en la beca fuera de su familia que aun así muchas veces logró visitarlo por los fines de semana, algo que no ocurría en el caso de muchos demás estudiantes. Su sueño de estudiar Medicina no llegó a cumplirse debido a las dificultades económicas. En vez de ello optó por Matemáticas y al final casi terminó la carrera de Ingeniería Informática en la Universidad de Wajay en La Habana. Entretanto tuvo que pasar por un año del servicio militar obligatorio que en su caso tuvo lugar en la frontera con la Base Naval en Guantánamo. Formó parte del batallón encargado por el mantenimiento de las minas que rodeaban la frontera. Desgraciadamente tuvo que presenciar provocaciones y accidentes que varias veces terminaron con la muerte de otros jóvenes. Una vez cumplida la obligación, regresó a la capital para graduarse. Sin embargo, durante el primer semestre del último año, un ciclón tumbó la casa de sus padres y él se vino obligado a interrumpir sus estudios y empezar a trabajar como vendedor en ferias para poder ayudar a su familia. Más tarde decidió establecer su propio negocio. Logró arrendar un espacio en la capital cubana donde construyó una cafetería. A pesar del sinnúmero de complicaciones con las cuales tienen que lidiar todos los cubanos que se lanzan en la aventura de llevar un negocio privado continúa luchando por su sueño.