The following text is not a historical study. It is a retelling of the witness’s life story based on the memories recorded in the interview. The story was processed by external collaborators of the Memory of Nations. In some cases, the short biography draws on documents made available by the Security Forces Archives, State District Archives, National Archives, or other institutions. These are used merely to complement the witness’s testimony. The referenced pages of such files are saved in the Documents section.

If you have objections or additions to the text, please contact the chief editor of the Memory of Nations. (michal.smid@ustrcr.cz)

Geordanys Lobaina Matos (* 1981)

El cubano está obligado a ser corrupto, la necesidad no le da otra opción

  • Nació el 30 de abril de 1981 en Baracoa

  • Hizo el servicio militar en la frontera de La Base Naval de Guantánamo

  • Durante el entrenamiento fue testigo de varios accidentes fatales

  • Estudió ingeniería informática en la Universidad de Wajay en La Habana

  • Cuando el ciclón tumbó la casa de sus padres interrumpió estudios universitarios

  • Trabajó como vendedor en ferias para ayudar a su familia con la subsistencia

  • Varios años después logró establecer una cafetería en La Habana

--- česká verze uvedena po španělském originále ---

“Había que buscar leña en los montes a cuatro, cinco kilómetros de nuestra casa, para poder cocinar…” describe Geordanys Lobaina Matos, nacido el 30 de abril de 1981 en Baracoa, la vida en la ciudad ubicada en la costa norte de la provincia oriental de Guantánamo cuyas calles en aquel entonces no se suministraban de gas. 

Cuando había apagón se jugaba a escondidos

Las condiciones de vida durante los primeros años eran aliviadas gracias a la posición del padre quien trabajaba en una pasteurizadora de leche y de vez en cuando podía llevar a la mesa del hogar alimentos que pocos cubanos tenían la oportunidad de disfrutar en tal cantidad. Sin embargo, esto cambió rápidamente con la caída del Bloque Soviético y la posterior crisis socioeconómica que se suele llamar del período especial. La cotidianeidad se vio afectada por la escasez omnipresente que llegaba a niveles absurdos y obligaba a una gran parte de la población a inventar cosas hasta entonces impensables. Eso se reflejaba por ejemplo en la manera de alimentarse: „Había que cocinar con la grasa de coco porque no había aceite. La leche de coco se ponía dentro de unas bolitas hechas de plátanos. Muchas veces no teníamos nada para comer y tomabamos limonadas en las noches. Comíamos el pan solo por la mañana. Los cubanos inventaron muchos platos – los bolos de la harina de maíz con sal fue el plato fundamental en muchas casas. Cuando apareciera la leche se llevaba un litro de la bodega, pero no era suficiente para toda la familia entonces se priorizaban los niños,” recuerda. La mayoría de su vestido era hecha de telas que se compraban a metros por los cupones y los niños corrían por las calles descalzos. A pesar de todo eso la infancia era feliz. “Dentro de toda esta escasez, como muchachos, nos sentíamos bien. No teníamos conocimiento de la tecnología y de lo que era la vida de recursos, de tener cosas. Jugábamos a bola, pelota y trompo y cuando había apagones por la noche y no funcionaban las televisiones lo aprovechábamos para jugar a escondidos,” recuerda. 

Geordanys era un niño capaz de aprender rápidamente, lo que junto con su dedicación resultaba en resultados excelentes en la escuela. Se convirtió en participante regular de los concursos municipales, provinciales y nacionales en Matemáticas. En este sentido destaca la mentalidad de los maestros que en aquel entonces sabían captar la atención de los alumnos y estimular la curiosidad natural. Al mismo tiempo no deja de reconocer que la enseñanza era llena de adoctrinamiento y se requería la participación en actos políticos. Durante la escuela secundaria había que tomar parte en las escuelas de campo que duraban unos 45 días. A sus 13 años pasaba una parte considerable del tiempo recogiendo café y haciendo otros labores agrícolas. El lema estudio, campo y fusil se manifestaba aún más en el preuniversitario. Geordanys estuvo becado durante tres años en una zona del campo. “Las estadías en el campo eran de 25 días. Luegos cinco días de pase. Los fines de semanas se recibían visitas de padres. Los míos podían ir, pero muchos adolescentes no recibían las visitas, ya que las escuelas estaban lejos de sus casas. Mis padres se sacrificaban mucho para poder llevarme algo de alimentos para mejorar mi situación,” continúa narrando y describe la rutina diaria: “Por la mañana se iba al campo a chapear, al mediodía nos bañábamos y comíamos, por la tarde había clases. Por la noche era estudiar para el otro día. Si alguien se negaba a trabajar, le llevaban a la dirección, se llamaba a los padres... Prácticamente no había manera de evitarlo.” Geordanys tenía el sueño de estudiar Medicina, pero debido a la difícil situación económica de la famalia era posible. “No pude hacer la prueba porque no tenía dinero para ir a la ciudad. Al final cogí una licenciatura en Matemáticas y luego seguí en La Habana con la Ingeniería Informática. Antes de mudarse a la capital cubana tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio. 

El servicio militar en la frontera de La Base Naval de Guantánamo

“Cada joven tiene que pasar dos años del servicio militar activo. Es una ley. En aquel momento los jóvenes buscaban razones para no ir, buscaban excusas y certificados médicos. Yo, como estaba estudiando en la Universidad, tuve que ir por un año. Esta etapa fue dura, pero también instructiva, tuve una formación militar que me sirvió para aprender a llevar una vida organizada,” reconoce. El servicio militar lo pasó en la frontera de Guantánamo, en el Batallón de Fortificación, cerca de la parte perimetral, poniendo minas. “Me cogieron para hacer los gráficos de la ubicación de las minas. Andábamos armados todo el día y hubo accidentes – un estudiante recibió un tiro durante una provocación. De vez en cuando se lanzaban vacas y burros donde había minas. Al estallar, los estadounidenses lo evaluaban como provocación y disparaban. Durante uno de estos episodios murió un muchacho,” describe la situación tensa en la frontera. 

El ciclón que arrasó los sueños

Tras haber  terminado su servicio militar, Geordanys se fue a La Habana. Vino a vivir a una casa de una tía y permaneció allí durante diez años. “Di el salto al mundo de la civilización dejando atrás toda mi infancia,” cuenta. Empezó a estudiar la Licenciatura de Matemáticas en el Instituto Superior Pedagógico. “Tuve que sacrificarme mucho para sacar notas buenas. Me fue bastante bien y al segundo año pude pasar a Ingeniería Informática en la Universidad de las Ciencias Informáticas en Wajay, Boyeros. Como vivía en Centro Habana, tenía que levantarme temprano. Salía de la cama a las cinco de la mañana, tomaba mi café y a las siete y media ya estaba en la Universidad. Al mismo tiempo tuve que trabajar como custodio en un taller de cerámica para poder comprarme una laptop, porque en los laboratorios de la Universidad frecuentemente no funcionaban. Uno se quedaba en cola por horas y al final recibió una laptop con la cual no podía trabajar,” recuerda las peripecias de la vida universitaria.  A pesar de todo el esfuerzo, al final no llegó a graduarse. Cuando estaba en el quinto año un ciclón tumbó la casa de su madre. “Eso fue duro, la casa se le quedó sin techo y yo tuve que empezar a generar dinero. Me puse a trabajar en las ferias para poder ayudar de cierta manera a mi familia. Mi hermana tenía sueño, quería estudiar, entonces me dije que si no puedo lograrlo yo voy a lograr que ella pueda hacerlo. Para mí ya no había manera de poder continuar estudiando. El ciclón había tumbado la casa, no había recursos para arreglarlo. Tenía que asumir el papel del hombre de la casa,” explica hablando también sobre el choque por el cual pasó al cambiar la vida en el campo por la capital cubana. “No es que los jóvenes en el campo sean conformistas, pero el medio que los rodea no requiere que para disfrutar la vida tengan que tener un ingreso monetario fuerte. Vienes a la casa de otra persona, juegas a domino, te tomas unos traguitos... No hay un cine y si lo hay, no funciona... este tipo de cosas. En cuanto a la capital, el impacto es fuerte. Estás acostumbrado a llevar una vida sencilla y la ciudad te obliga a llevar una vida de más alto rango en el sentido de que el joven en la capital no se conforma con sentarse en una casa de un amigo. Quiere salir a una discoteca y disfrutar de las oportunidades que se le abren...” 

La vida de un empresario en Cuba             

Trabajando en las ferias como vendedor llegó a la conclusión de que lo mejor para el bienestar de su familia sería intentar lanzar un negocio privado. Se esforzaba para mejorar su calificación y poder subir en la jerarquía laboral. “Un día me pregunté por qué tengo que trabajar para otra persona si puedo trabajar por mi cuenta propia y así ayudar a mi familia de una manera que yo quería. Empecé en las ferias como vendedor de zapatos y cintos... después pasé a cursos de idiomas para poder trabajar con los extranjeros, pasé cursos de gestión empresarial. Me iba preparando para tener la base y poder hacer lo que yo realmente quería.” Hace más o menos dos años empezó a buscar un local para su negocio. Encontró un espacio y se puso a remodelarlo. Demoró unos ocho meses. “Primero tuve que hacer el techo, las paredes etc... Luego pasé otro año llenándolo con los instrumentos necesarios para poder abrir una cafetería. Hacer todo esto en Cuba resulta muy difícil, la gente no tiene fondos. En mi caso me ayudó toda mi familia y varios amigos. Si no tienes familia en el exterior es muy complicado.” Hoy tiene una cafetería donde vende café, batido, hamburguesas y otros productos.” El tema del abastecimiento es uno de los factores que más complican la vida de un propietario de negocio. Los productos escasean completamente o están disponibles a precios muy altos. “Cuando fui a la tienda mayorista, me vendieron diez libras de azúcar en un viaje y en otro un paquete de galleticas dulces. Sin embargo… yo no vendo galleticas dulces. Sí es verdad que necesito azúcar, pero unas diez libras de azúcar para la demanda que lleva una cafetería en batido y café no es nada. Eso lo gasto en un día. Otras veces que fui no había nada. Entonces tuve que lanzarme a las mypime, pero los precios son muy altos. Además, detrás de estas tiendas hay siempre un dirigente, un funcionario del régimen. Por ejemplo la calle Neptuno en la Habana Vieja hay una muy buena, de un cierto Jaime. Jaime es hijo de un militar. Así funciona y nada de esto es cuestionable,” lamenta. Otro factor que obstaculiza el negocio es que surgen leyes sin que se supiera que consecuencias pudieran tener. “Las mypime reemplazaron totalmente a las tiendas de MLC, pero esto empezó a chocarle al estado. Entonces se hicieron leyes para suprimirlas,” explica y destaca el tema de la corrupción. “Yo recibo visitas de higiene en mi establecimiento. Deberían venir cada tres meses, pero vienen todos los meses. Siempre buscan dinero. Tengo que pagar mil pesos a cada inspector a pesar de que mi establecimiento está bien. La misma corrupción está en todos los lugares. El cubano está obligado a ser corrupto, porque la necesidad no le da otra opción,” sostiene. Le gustaría ampliar su negocio, pero tiene los pies sobre la tierra. Tiene que pagar impuestos, tiene que pagar corriente. “Obviamente reconozco que esto hay que hacerlo en todos los países del mundo. Lo que pasa es que aquí pago el corriente y casi nunca lo tengo. El tema de los apagones es tétrico. Me bajan las ventas, porque de vez en cuando puedo trabajar tan solo unas tres o cuatro horas por día. Además, si se me cae una columna y se derrumba, pierdo todo.”

^

 Las pequeñas y medianas empresas funcionan en Cuba desde 2021 y han venido a modificar de manera sustancial el escenario de los actores económicos. Frecuentemente suelen ser criticadas por la vinculación de sus propietarios al régimen cubano: “Las mipymes creadas en Cuba no son otra cosa que pequeños mercadillos donde el régimen ha entrado en el juego legalizando el contrabando.” (para más información véase aquí: https://www.cubanet.org/crear-una-mipyme-en-cuba-dinero-rapido-y-facil/)

 

 

-----------------------------------------------------

„Museli jsme chodit sbírat dřevo do kopců… čtyři, pět kilometrů daleko,“ popisuje Geordanys Lobaina Matos, narozený 30. dubna 1981 ve městě Baracoa, jak se tehdy řešil chybějící přívod plynu do domácností, ve kterých se veškeré teplé jídlo muselo připravovat na ohni.           

             Když vypadl proud, hrávali jsme na schovávanou

             Poměry v domácnosti zpříjemňovala během prvních letech Geordanysova života skutečnost, že jeho otec pracoval v mlékárně, odkud mohl čas od času přinést na stůl i některé z potravin, které si ostatní Kubánci v takové míře dopřávat mohli jen stěží. To se ale brzy změnilo. S pádem komunismu v zemích východní Evropy se země ponořila do hluboké krize a každodenní život se stal bojem o holé přežití. Tomu neunikla ani tato rodina. Geordanys si v tomto smyslu živě vybavuje, jak se lidé vehementně snažili vynalézat způsoby, jak si opatřit alespoň nějaké jídlo. „Například se vařilo na kokosovém tuku, protože normální olej nebyl k dostání. Kokosová dužina se plnila do hrudek uplácaných z těsta z banánů. Často jsme k jídlu neměli vůbec nic. Místo večeře jsme dostali napít sklenice limonády a jídlo bylo jen ráno. Kubánci vymýšleli nové recepty, vyráběli se koule z kukuřičné mouky se solí, které se staly základem stravy v mnoha domácnostech. Když se náhodou objevilo v obchodě mléko, dostali jsme na příděl jeden litr, což pro rodinu samozřejmě nestačilo. Dostalo se trochu na děti, ale na nikoho jiného,“ vzpomíná. Většina jeho ošacení se vyráběla z látek kupovaných na metry za poukazy a děti běhaly venku bosé. Přes to všechno prožíval Geordanys vlastně vcelku radostné dětství. „Uprostřed toho všeho strádání jsme se cítili šťastní. Neměli jsme ani páru o tom, jaké je to žít v dostatku a mít spoustu věcí. Hráli jsme baseball a točili si s káčou. A když večer vypnuli proud a nefungovaly televize, využívali jsme to ke hrám na schovávanou,“ popisuje.  

             Geordanys byl bystré dítko, učil se rychle a to v kombinaci s přirozenou zvídavostí přinášelo své ovoce. Rychle se z něj stal pravidelný účastník matematických olympiád na všech různých úrovních. V tomto smyslu vyzdvihuje kvalitu tehdejších učitelů, kteří dokázali upoutat pozornost dětí. Zároveň ale neopomíná fakt, že vzdělání bylo protkané propagandou a vyžadovala se účast na politických shromážděních. Na druhém stupni už musel chodit pracovat na pole. Tyto školy v přírodě trvaly vždy 45 dní. V pouhých třinácti letech tak trávil značnou část svého času sklízením kávy a dalšími pracemi v zemědělství. Proslulé moto studium, půda a zbraň se ukázalo jako ještě důležitější na střední škole. Geordanys prožil tři roky na internátní škole na venkově. „Byli jsme tam vždycky 25 dní. Potom jsme mohli na pět dní domů. O víkendech nás mohli navštěvovat rodiče. Ti moji většinou přijeli, ale mnoho dětí pocházelo z odlehlých míst a jejich rodiče za nimi nemohli. Já jsem vždycky dostal alespoň něco na zub, abych měl další dny příjemnější. Moji rodiče se na to hodně napracovali,“ pokračuje ve svém vyprávění a popisuje denní rutinu: „Ráno jsme vyrazili sklízet na pole, v poledne jsme se vrátili na internát, kde jsme se umyli, najedli a odpoledne byla škola. V noci jsme se připravovali na další den výuky. Když se někomu nechtělo pracovat, předvolali ho do ředitelny a řekli to rodičům. V podstatě z toho všeho nebyla cesta ven.“ Geordanys snil o studiu medicíny, což se mu ale kvůli nedostatku peněz nesplnilo. „Nemohl jsem jet do města na zkoušky. Neměl jsem na to peníze. Nakonec jsem si vybral matematiku a poté jsem dokonce studoval informatiku na univerzitě v Havaně.“ Předtím ale musel nastoupit povinnou vojenskou službu.       

              

Povinná vojna na hranici s vojenskou základnou Guantánamo 

„Každý mladý muž na Kubě musí na vojnu. Takový je zákon. Samozřejmě mladí hledají jakýkoliv důvod, jak se tomu vyhnout, shánějí lékařská potvrzení a podobně. Já jsem byl studentem vysoké školy, takže jsem musel jít na rok. Bylo to tvrdé, ale zároveň mě to mnohé naučilo. Hlavně ve smyslu nějakého řádu,“ uznává Geordanys, který rok vojenské služby strávil v blízkosti hranice s americkou vojenskou základnou Guantánamo. Jeho oddíl se zabýval údržbou minových polí. „Měl jsem za úkol zakreslovat umístění min. Celý den jsme byli ozbrojení, a bohužel to někdy dopadalo tragicky. Na hranici docházelo k různým provokacím, jednoho studenta tam zastřelili. Občas se na minové pole poslalo stádo krav, aby se zjistilo umístění min. Američané to vyhodnotili jako provokaci a stříleli. Během jedné takové epizody také zemřel jeden muž,“ popisuje napětí ve vojenském hraničním pásmu.  

Hurikán, který rozmetal sny 

Po dokončení vojenské služby odešel Geordanys do Havany. Ubytoval se u své tety, kde nakonec zůstal bydlet dlouhých deset let. „Najednou jsem se ocitl v civilizaci a svůj dětský svět na venkově jsem nechal za sebou,“ vypráví. V bakalářském stupni studoval matematiku. „Musel jsem se tehdy hodně snažit, abych měl dobré známky. To se mi dařilo a během druhého ročníku jsem mohl přestoupit na informatiku na Univerzitu ve Wajay v městské části Boyeros. Jelikož jsem bydlel v centru Havany, bylo nutné vstávat velmi brzy. Začínal jsem den v pět hodin ráno. Dal jsem si kávu a o půl osmé už jsem byl ve škole. Zároveň jsem pracoval jako hlídač v keramické dílně, abych si vydělal nějaké peníze a mohl si koupit svůj notebook. Ty ve škole totiž často nefungovaly. Strávili jste tam hodin čekáním ve frontě, a potom se to ani nezapnulo,“ popisuje peripetie univerzitních let. I přes veškerou snahu ale nakonec nedostudoval. Když byl v prvním semestru posledního ročníku, smetl dům jeho rodičů hurikán. „Byla to velká rána. Odfouklo to střechu a musel jsem začít vydělávat, abych pomohl. Moje sestra snila o studiu na univerzitě a tak jsem si řekl, že když se to nepodařilo mně, povede se to alespoň jí. Dům byl v troskách, peníze chyběli a já jsem se k tomu musel postavit jako chlap,“ popisuje a mluví také o šoku, který prožil po příjezdu do hlavního města. „Nejde o to, že by mladí z venkova byli nějací ignoranti, kterým je všechno jedno. Je to o tom, že žijete v prostředí, které nevyžaduje, abyste disponoval větším množstvím peněz. Na drink se stavíte ke kamarádům, zahrajete si s nimi domino, bavíte se… Kino tam není, a když ano, tak stejně nefunguje. O tomhle to je. Když jsme v hlavním městě, všechno je najednou jinak. Člověk byl zvyklý na prostý život a najednou ke všemu potřebuje peníze. Rozhlédnete se kolem a zjistíte, že už se chcete bavit jinak. Už nestačí zajít ke kamarádům. Chcete jít n diskotéku a užít si všechno, co se nabízí…“          

             Podnikání jen pro silné povahy  

Jakožto prodavač na trzích měl Geordanys dost času přemýšlet o své budoucnosti, přičemž jeho úvahy se postupně začaly ubírat jediným směrem – rozhodl se zkusit takřka nemožné a vydat se na nesnadnou cestu soukromého podnikatele na Kubě. Aby zvýšil své šance na úspěch, prošel si několika různými kurzy. „Jednoho dne jsem se sám sebe zeptal, proč bych měl pracovat pro jiné lidi, když můžu pracovat sám pro sebe, což by pomohlo nejen mě, ale i celé mojí rodině. Prodával jsem na trzích pásky a boty, ale zároveň jsem se začal vzdělávat. Učil jsem se jazyky, abych se snadněji dorozuměl s cizinci. Absolvoval jsem také kurz pro manažery obchodů a restaurací. Prostě jsem se snažil vytvořit si dobrý základ, který by mi zaručil úspěch,“ popisuje začátky. Přibližně před dvěma lety začal hledat vhodné prostory pro svou kavárnu. Když je našel, pustil se do přestavby, která trvala asi osm měsíců „Musel jsem udělat nové stropy, nové stěny a tak dále… Další rok mi zabralo vybavování zařízením nutným k rozjetí provozu. Udělat tohle všechno tady na Kubě je velmi obtížné. Hlavně sehnat na to peníze, s čímž mi pomohli příbuzní i přátelé. Když nemáš nikoho v zahraničí, je to velký problém.“ Dnes provozuje kavárnu, kde prodává kromě kávy také mléčné nápoje, hamburgery a spoustu dalšího. Jedna z věcí, které mu v tomto smyslu nejvíce komplikují život, je zásobování podniku. Potřebné suroviny buď nejsou vůbec k dispozici, nebo stojí hodně peněz. „Když jsem šel do velkoobchodu, k dispozici bylo pět kilogramů cukru a pytel sladkých sušenek. Jenže sušenky já neprodávám. Je pravda, že cukr potřebuji, ale pět kilo je v kontextu kavárny, kde se cukr dává skoro do všeho, velmi nedostatečné množství. Vystačí tak den. Když jsem se tam vypravil znovu, z toho, co jsem potřeboval, neměli nic. Tak jsem šel do samoobsluhy, jenže tam je všechno strašně drahé. Víte, tyhle obchody kontrolují na Kubě takřka výhradně lidé napojení na režim. Třeba v ulici Neptuno v centru Havany je jeden takový… patří jistému Jaimemu. Jeho otec je voják. Takhle to funguje. A neuděláte s tím zhola nic…,“ stěžuje si na tristní podmínky. Další faktor, který neprospívá soukromému podnikání, jsou zákony, které vchází v platnost bez toho, že by někdo tušil, co ve výsledku způsobí. „Legalizovaly se samoobsluhy provozované soukromníky. Jenže ty začaly nahrazovat státem provozované obchody, které prodávaly zboží za speciální virtuální měnu MLC vázanou na dolar. To se státu za chvíli přestalo líbit. Takže se přijaly jiné zákony, které samoobsluhy omezují,“ říká a zdůrazňuje také roli všudypřítomné korupce. „Do mé kavárny chodí na kontrolu hygiena. Měli by docházet jednou za tři měsíce, jenže chodí každý měsíc a pokaždé si řeknou o peníze. Každému inspektorovi musím dát tisíc pesos, a to i přesto, že v obchodě je všechno v pořádku. Korupce je všude. Pro místní lidi to není otázka volby, ale přežití,“ tvrdí. Přestože by rád své obchodní aktivity nadále rozšiřoval, zůstává i kvůli všem těmto faktorům nohama na zemi. Musí platit daně, musí platit elektřinu. „Já vám, že to je přece všude jinde běžná praxe. Tady jde ale o to, že já platím za elektřinu, aniž bych ji měl. Výpadky jsou skličující. Když můžu pracovat stěží tři, čtyři hodiny denně, tržby jdou samozřejmě dolů. No a nedej Bůh, aby se tady třeba zřítila nějaká zeď nebo podpůrný sloup. Nedali by mi nic, přišel bych o všechno.“ 

 

 

© Všechna práva vycházejí z práv projektu: Memoria de la Nación Cubana / Memory of the Cuban Nation

  • Witness story in project Memoria de la Nación Cubana / Memory of the Cuban Nation (Eva Kubátová)