El país de Cuba está literalmente muerto en el orden objetivo y en el orden subjetivo, y eso no es poco.
Download image
Jenny Victoria Pantoja Torres nació el 2 de enero de 1968 en Santa Clara, aunque desde prácticamente su nacimiento creció en La Habana, ciudad con la que se identifica plenamente y a la que se refiere como su verdadero lugar de pertenencia. Su segundo nombre, Victoria, alude al simbolismo del 2 de enero, fecha asociada al triunfo de la Revolución cubana, un hecho que marcaría no solo su nombre sino también el entorno ideológico en el que se formó. Proviene de una familia profundamente vinculada al proceso revolucionario. Su madre, originaria de Oriente, fue inicialmente misionera pentecostal y, tras 1959, abandonó la fe para integrarse de lleno en el nuevo sistema, primero en el Partido Comunista y posteriormente en las Fuerzas armadas revolucionarias de Cuba. Su padre fue un periodista reconocido de Radio Progreso, crítico en el ejercicio profesional, pero leal al proyecto revolucionario. La educación familiar se basó en valores de austeridad, honestidad y servicio público, sin búsqueda de privilegios personales. Educada dentro de las estructuras del poder, Jenny fue una estudiante disciplinada, con responsabilidades de liderazgo escolar y participación activa en las organizaciones juveniles oficiales. La muerte de su madre en 1982, cuando tenía catorce años, constituyó un quiebre decisivo en su vida y dio inicio a una transformación personal profunda, más existencial que política en un primer momento. Tras iniciar estudios de Medicina y posteriormente de Derecho, carreras que abandonó por dificultades económicas y razones éticas, se formó finalmente en Historia y teatro. A finales de los años ochenta vivió un proceso de despertar intelectual y espiritual, influido por la literatura crítica y por una reflexión autónoma sobre los sistemas revolucionarios y el ejercicio del poder. En 1989, el juicio conocido como la Causa número uno marcó su ruptura consciente con el régimen. Desde 2014 hasta 2023 desarrolló su trabajo profesional principalmente en el campo de la antropología, combinando investigación académica, trabajo de campo en diversas regiones del país y análisis de las dinámicas sociales, culturales y religiosas de la sociedad cubana contemporánea. Este trabajo le permitió confrontar realidades de pobreza, fragmentación social y control institucional que contrastaban con la narrativa oficial. Desde su propia evaluación, Cuba atraviesa hoy un colapso profundo, no solo económico e institucional, sino también subjetivo y moral. Considera que el país es actualmente invivible para amplios sectores de la población y que, sin una reforma política estructural, capaz de devolver la agencia cívica y productiva a la sociedad, no es posible ningún proceso real de recuperación.