Rafael Puente Cremé

  • “Así es la cosa, la represión constante. Te estoy diciendo, varios efectivos [espías o ciudadanos a favor del régimen vigilando al oponente] controlando, varios efectivos que yo puedo identificar, te estoy hablando de cinco efectivos en una cuadra de 100 metros. Ahí constantemente turnándose para mirar la entrada de los hermanos: de Henry [Couto Guzmán, su testimonio pueden encontrar en el archivo de Memory of Nations], de Alexey [Briso Lahera, su testimonio pueden encontrar en el archivo de Memory of Nations], de Enrique Mustelier Sosa [disidente en Cuba] es decir el componente de nuestra cédula de la ‘Unión Patriótica de Cuba’ que, a diario visitan la casa, funcionamos como una especie de sede, ahí. Y así estamos funcionando, trabajo constantemente, yo le llamo y ahí disparamos lo que vamos a hacer y estamos vigilados. Y ahí está un carro de los oficiales de la Seguridad y llegan, nosotros en el patio y ellos legan”.

  • “La que me honraron por encima de todo, es una causa por la promoción de la campaña ‘Cuba Decide’. La campaña ‘Cuba Decide’ que marcó un antes y un después para el movimiento cívico cubano, porque a través de esta campaña por primera vez el Gobierno tuvo que aceptar una oposición votante en Cuba de más de un millón de cubanos. Es decir, que ya no somos grupitos, somos un millón de cubanos creyendo en tu cálculo, un millón de cubanos que nos oponemos al sistema, votante, no de cualquier forma, es oposición. Ya una gran oposición que se opone a esa larga cola [para lograr comprar alimentos] que se opone a seguir soportando la grande mentira del Gobierno, que se opone como se ha devastado un patrimonio nacional, no queda un teatro en este país, no queda un cine en este país”.

  • “Me sacó de mi celda, porque yo estaba dando golpes en la celda, ya te dije que ya estaba pasando en la oposición contratacaría, de la parte atrás de mi celda estaba Néstor [Néstor Rodríguez Lobaina, disidente y opositor político al régimen comunista en Cuba], ya nosotros veníamos en el contacto, entonces [el guardia] me sacó de la celda y me dio como dos piñazos. Me sorprendió, me dio como dos piñazos entonces le dije: ‘No me vulvas a dar compadre’. Yo no conocí la posición que posteriormente he utilizado con todos ellos, la oposición pacífica y de soportar la agresión, pero con una posición contraatacaría, una firmeza, pacífica, de lo que siento, de lo que digo, de lo que preso. Me medio defendí, no caí, se dio el golpe y se partió el tabique, ahí sufrí el primer gran embate de la represión cruda. Aproximadamente veinte y pico de guardias subieron. No sé cómo estoy vivo, yo busqué la forma de tirarme de la cuarta planta, pero estaba cerrada la puerta”.

  • “Inventábamos, allá los jóvenes inventábamos, para tomar, tomábamos. Si los profesores tomaban, tú lo veías borracho y conducía, si se puede, si tú puedes, si puede profesor con una alumna yo puedo con una alumna, me entiende. Y ya eran cosas que iban contribuyendo a la formación, en ocasiones salíamos de lo que era área de escuela y nos íbamos por ahí a buscar bebida y cosas que pasaban. Íbamos a un lugar, barecito, y hasta a veces había hasta problemas porque no éramos muy bien mirados, con todo lo que éramos estudiantes, se utiliza mucho en la zona del exterior aquí del país, en el campo como se dice. La gente cuando no le gusta que le invadan la presencia, y eso iba causando ya cosa en los estudiantes, iba causando cierta deformación, algunos ya se deformaban por completo, algunos salían a robar, algunos salían a robar. ¿Por qué? Porque no tenían la posibilidad de su familia, sufragarle necesaria, entonces [apareció como causa de la violencia] la diferencia”.

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    Cuba, 28.05.2020

    (audio)
    duration: 01:54:46
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“Mi deseo de hacer una patria democrática en Cuba me mantiene en pie”.

Rafael Puente Cremé nació en 1965 en Guantánamo en la República de Cuba. Desde el año 1985 se dedicó a la enseñanza como profesor en una escuela de campo para reclusos adolescentes. No obstante, durante los años noventa, como resultado de la crisis socioeconómica en Cuba no pudo mantener a su familia como profesor e inició a laborar como zapatero. En 1997 lo sancionaron a siete años de privación de libertad, sin embargo, Rafael desea no mencionar la razón de esta sentencia. A esta sentencia, a Rafael se le sumó otra acusación, ésta por un intento de atentado en la cárcel, basado en su defensa contra una golpiza por los guardias, terminando en una prórroga de su condena hasta 2006. Durante su estadía en la prisión se acercó a los presos políticos y se unió al “Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia”. En 2014 lo condenaron nuevamente, como resultado de las persecuciones por la Seguridad del Estado por sus actividades de disidencia. Al salir de la cárcel esta segunda vez, se incorporó a la “Unión Patriótica de Cuba” y pese a los innumerables problemas y vigilancia permanente por los vecinos espías, su hogar sirve como sede de la organización en Guantánamo. En 2019 participó en la campaña “Cuba Decide”, apoyando este movimiento cívico con el fin de realizar elecciones democráticas con la participación de la oposición al Gobierno cubano. Rafael reside con su esposa en Guantánamo y sigue en su lucha contra el régimen comunista.