The following text is not a historical study. It is a retelling of the event of the witness’s life based on the memories recorded in the interview. The narrative was written by external collaborators of the Memory of Nations.

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Jorge Olivera Castillo (* 1961  )

Edgar Allan Poe imaginó todas esas cosas siniestras. Yo las viví.

  • nacido en Habana Vieja, Cuba, en 1961
  • poeta y disidente cubano
  • trabajó de editor en la televisión cubana ICRT
  • en 1991 intentó abandonar Cuba en una balsa, pero fue capturado
  • después de esa captura, fue bajado de puesto en la televisión, por lo cual abandonó su trabajo
  • en 1993 hizo su primer reportaje para Radio Martí y se unió a la oposición
  • en 1995 fundó con otros periodistas Havana Press, agencia de periodismo libre, y más tarde se hizo su director
  • fue encausado dentro de la Primavera Negra de Cuba de 2003, formando parte del Grupo de los 75 opositores encarcelados
  • pasó nueve meses en celda de aislamiento
  • fue condenado a 18 años de prisión, pero le fue otorgada la licencia extrapenal por motivos de salud después de 18 meses de condena
  • su obra literaria está basada en sus experiencias penitenciarias, se enfoca en poema corto y cuentos

“La historia es una cárcel de mayor rigor. Sal al patio cada vez que puedas. No pienses en la fuga. Es inútil y peligroso.” Así versa el poema “Advertencia”, escrito por Jorge Olivera Castillo, disidente cubano, expreso político y luchador contra el régimen castrista.

Jorge Olivera Castillo nació en el año 1961 en La Habana Vieja, en el barrio de Belén, que justo después de la Revolución Cubana del 1959 era conocido más bien por la cantidad de prostíbulos que por los edificios pintorescos coloniales por los cuales se dirigen a Cuba hoy en día los turistas. Como Jorge recuerda, en su infancia humilde, su abuela analfabeta le dio muchas buenas reglas de educación, junto con su madre que tenía que ocuparse del presupuesto familiar ya que sus padres se habían separado. Sin embargo, a pesar de tener a su padre algo lejos, en su interior estaban muy unidos. Y eso que Jorge de chiquito no tenía ni idea de que le esperaba un destino tan parecido a su padre.

Proceso de Microfracción

El padre de Jorge, Marcos Orlando Olivera Sardiñas, de joven era miembro del Partido Socialista y participó activamente en la lucha contra el batistato, es decir contra la dictadura de Fulgencio Batista. Trabajaba como corrector de pruebas en el periódico Hoy (periódico comunista) y fue encausado en un complot en 1967 contra el régimen castrista, denominado como el Proceso de Microfracción o también Proceso contra Escalante, según su líder, Aníbal Escalante.[1] El padre de Jorge estuvo más de cuatro años tras las rejas, y fue justo esa experiencia, que a Jorge lo llevó en 1993 a formar parte del movimiento de la oposición. “Mi padre fue el motor impulsor y aunque sus pensamientos no concordaran con los míos, admiré mucho su convicción,” narra Jorge.

Desarraigar a los estudiantes del seno familiar mediante becas

Jorge estudió en el Instituto Politécnico Oswaldo Herrera, donde se graduó en transmisiones. En la escuela estuvo becado, lo cual hoy en día lo lleva a la siguiente evaluación: “Yo me di cuenta de que [el hecho de becar a los estudiantes] era una manera de quitarles de cierta manera la potestad de los padres. O sea, el Estado, como ha ocurrido durante todo ese proceso, se ha apropiado y ha usurpado el espacio que les toca a los padres en el sentido de la educación. Y por eso, todas las cosas que estamos enfrentando en esa materia, en materia moral, en materia ética, viene dado por eso mismo – por la separación en edades realmente muy complicadas… Separar, becar a los alumnos, o sea, separarlos de la tutela de los padres. Yo creo que forma parte del adoctrinamiento del Estado. Es un programa para un fin mayor, o sea, de control social. Manipular las mentes de los alumnos, de los muchachos en ese sentido, y desarraigarlos del seno familiar de esa manera.”

No hay nada voluntario en un sistema totalitario

Jorge estuvo en la misión de Guerra de Angola, donde Cuba tenía sus bases a principios de los años 80. Recuerda su frágil estado de salud por haberse enfermado de malaria, bombardeo constante, minas antipersonales, y “vandalismo” cubano en forma de exigir sexo con las nativas a cambio de unas latas de atún… Resume su experiencia de 26 meses en guerra como traumática, con secuelas hasta hoy en día, y eso a pesar de no haber entrado directamente en el combate. “Los jóvenes cubanos fueron a Angola a perder el tiempo y muchos perdieron el juicio,” narra Jorge. A la pregunta de por qué fue a la guerra voluntariamente, responde: “Todo es voluntario entre comillas, pero no hay nada voluntario en un sistema totalitario. Si no voy, voy a estar en la lista negra.”

Hora de quitarse las últimas máscaras

Trabajó de editor en la televisión, la cual la describe como “órgano vital en la política de acondicionamiento de las mentes de la gente”. Y a esa lista negra, la cual tanto temía a la hora de decidir ir a la misión de Angola, de todas formas, llegó, aunque justo el hecho de ser veterano de guerra no lo vetó todavía durante algo de tiempo de su trabajo de periodista. Fue justo en 1991 cuando intentó abandonar la isla de Cuba en una balsa. “Llegó el momento cuando la única puerta que vi no fue luchar, fue irme,” resume. Sin embargo, fueron capturados por una lancha militar. Después de ese evento, no fue expulsado de su trabajo, sino sólo bajado de puesto. Se sentía humillado, y “ya no tenía sentido trabajar allí”. Por lo tanto, se fue, decidido de que “ya era hora quitarme las últimas máscaras que tenía”. En marzo de 1993 hizo su primera transmisión por Radio Martí y así se convirtió en disidente.

No hay escrúpulos para romper la unión familiar

En septiembre de 1995 empezó a trabajar en la prensa independiente de Habana Press, donde sigue hasta ahora. Y en 1997 vivió su primer acto de repudio, cuando por primera vez lo visitó la policía. Jorge recuerda que justo este momento y el conflicto que causó con su suegra, tuvo de consecuencia también la ruptura de su matrimonio. “No hay escrúpulos para romper la unión familiar y crear un ambiente de rechazo,” describe Jorge los patrones de la actuación de las fuerzas estatales contra los que no están de acuerdo. Pero aquello fue todavía el mero inicio. La Primavera Negra de 2003 no tardó en llegar.

Condiciones terribles del presidio político

En marzo de 2003, empezaron las encarcelaciones masivas de los disidentes y generalmente hablando oponentes al sistema castrista, lo cual llevó a la prisión a 75 personas, denominados como el Grupo de los 75. “Pensaba que el gobierno cubano jamás se atrevería a hacer esto, a atraer de esta manera la atención internacional,” sigue asombrado por el atrevimiento del gobierno cubano hasta hoy Jorge. El total de años de condena superó cuatro mil años totales, y hay que señalar que los juicios como tales no tenían mucho que ver con democracia tampoco. Jorge no pudo hablar con su abogado hasta unos cinco minutos antes del mero proceso, y justo después empezó lo que denomina como “condiciones terribles del presidio político”. Fue condenado a 18 años de cárcel y al principio fue remitido al Combinado Provincial de Guantánamo, es decir a más de 900 kilómetros lejos de su lugar de residencia, lo cual solía ser una práctica común para romper todavía más los lazos familiares.

Los golpes que resuenan en la mente

Sus primeros recuerdos de la prisión abarcan unos “gritos espeluznantes” y haber visto una golpiza a un hombre. “Esos golpes todavía resuenan en mi mente,” recuerda. Casi nueve meses lo mantuvieron en celda de aislamiento. Más tarde fue trasladado a la prisión de Guantánamo y todavía después a Agüica, la cual ya estaba más cerca de La Habana. Finalmente, terminó su condena en el Combinado del Este de la Ciudad de La Habana, donde se le otorgó la licencia extrapenal por motivos de salud.

La chispa creativa de las celdas de aislamiento

Justo las licencias extrapenales eran, según Jorge recuerda, un motivo común de los presos de un sinfín de hechos para conseguirlas. Jorge narra que todo eso lo vio como una especie de “espectador”, y recuerda “personas cosiéndose la boca con una aguja a sangre fría”, otros que se “ponían fecales en las heridas para que se les pudrieran y se les cortara la extremidad” y otros muchos más. Durante todo ese tiempo, Jorge gradualmente desarrolló “una psicología para sobrevivir” y “diseño de convivencia”. Pero lo difícil eran sobre todo todas esas semanas y meses en la celda de aislamiento. Sin embargo, incluso de ella sacó “provecho”: “Cuando yo siempre comparto mis inicios, digamos de una manera profesional, a la literatura, no solamente como lector sino como un escritor, se desarrollan en un ambiente hostil. Y yo no sé explicar por qué la esta chispa creativa para plasmar todo el cúmulo de experiencia que tenía en mi cabeza, volcarlas, o sea potabilizarla con las herramientas literarias, ocurrió cuando estaba en las celdas de aislamiento allá en el Combinado Provincial de Guantánamo. Yo pienso que la soledad y el shock tan grande que representó para mí de estar en aquellas condiciones, y sobre todo la soledad… Yo tenía que llenar el espacio de alguna manera, no conversaba con nadie, solamente mis visitas eran las ratas, las hormigas y las avispas que entraban entre los barrotes de la ventana. Y recordar… Pararme en un murito, mirar por la ventana enrejada, el hierbazal, hacer mis ideas, recordar los buenos momentos de mi vida, recordar a mi familia, a mi esposa, a mis hijos. Esa era una manera de llenar el espacio. Porque allí, en una celda, un día representa una semana.”

Experiencia de padre e hijo

El padre de Jorge murió dos meses antes de la Primavera Negra, así que no vivió el hecho de que su hijo fuera enviado a la prisión. “Como tenía la experiencia política, desde que salió, no volvió a meterse en nada político. (…) Él me decía que no quería que yo pasara por lo que había pasado él. (…) A todas las personas les afecta el encierro. Y todavía más cuando el encierro es injusto,” recuerda las entrevistas con su padre Jorge.

Más se sabe por la literatura que por la historia

El primer libro publicado de Jorge después de salir de la prisión fue del año 2005 y lo había escrito justo en la prisión de Guantánamo. Esas “Confesiones antes del crepúsculo” fueron seguidas en 2006 por “Huésped del infierno”, diez cuentos cortos sobre las “condiciones horripilantes y tremebundas” de las cárceles cubanas, los cuales según sus palabras lo escribió en “tiempo récord”. No tardó más de una semana, ya que vivía bajo constante amenaza de que, si seguía escribiendo, lo volvían a encarcelar. “Más se sabe a veces por la literatura que por la historia,” resume Jorge. Por lo tanto, en 2007 fundó el Club de Escritores Independientes de Cuba.

Los cubanos de hoy somos esclavos

Cuando se le pregunta a Jorge sobre su opinión de la sociedad cubana, dice: “La sociedad cubana es una sociedad enferma en muchos sentidos. Es una sociedad que le han puesto un policía en la mente a cada uno, donde existe temor, donde nadie confía en nadie, donde todo el mundo sospecha que el vecino o que el amigo es un policía. Romper esos patrones es muy difícil. Porque se ha transmitido de generación en generación. Y de mantenernos en carga, el bombardeo constante de los medios de comunicación, el adoctrinamiento en las escuelas que permanece sin alterar… Y todas esas cosas crean una especie de estancamiento que es favorable al gobierno, por supuesto que él mismo se encarga de que esto se mantenga igual. Y sobre todo la incapacidad de sustentarse económicamente. Digo esto por la imposibilidad de que el cubano pueda vivir de su sudor, de su esfuerzo, ya sea físico o intelectual. Y esto también crea una dependencia al Estado. Y como no existe en estos mecanismos procurarse el sustento de manera legal, el cubano tiene que acudir a familiares o amigos asentados en el extranjero, o si no, a vivir de la ilegalidad, y eso se convierte en proclive al chantaje. O sea, ya de hecho, a verse obligado a cometer algún delito de acuerdo a las leyes establecidas, para sobrevivir, digo sobrevivir, no vivir de lujo, ni vivir con excesos, ya se convierte en un ser éticamente desmovilizado, un ser que se ve proclive al chantaje, que está haciendo algo ilegal, y que no tiene la moral ni una ética necesaria para asumir un rol en una agrupación, porque le van a decir: ‘¿Pero tú como compraste esto?’. Es decir, es una sociedad y un sistema creado para crear una especie de servidumbre. Porque somos realmente esclavos. Cuando uno analiza cómo vive el cubano de hoy, somos esclavos.”

El castrismo está mundialmente legitimado

Y a pesar de su lucha constante contra el régimen, no tiene una opinión demasiado positiva sobre el posible fin de la dictadura comunista cubana: “Realmente conformar esa sociedad cuesta tiempo, y aún no hemos salido del castrismo. Y yo creo que no saldremos ni a corto ni a mediano plazo. No lo creo. El castrismo, como yo te dije, está legitimado, pertenece a todos los foros internacionales, es aceptado, el nivel de crítica es mínimo. Por ejemplo, en respecto a Venezuela y Nicaragua… Es aceptado y es tolerado. Lo único que existe, el único país con el cual Cuba no tiene relaciones diplomáticas ni comerciales, ni económicas, es con los Estados Unidos. Eso hasta cierto punto ha sido aprovechado como una fuente de legitimidad para el gobierno cubano. Desafortunadamente así, es aceptado por Europa que son países muy importantes en el contexto internacional, no son países que se puedan dejar de lado. Ha sido aceptada la dictadura. Y en Estados Unidos, el tema de Cuba se ha convertido más bien en un tema electoral que en otra cosa.” A la hora de mencionar el nombre del presidente estadounidense Donald Trump y su supuesta “política dura”, también agrega palabras críticas: Para mí, solamente, pura retórica. El gobierno cubano pudo decir: me están atacando, estoy atrincherado,” explica lo que anteriormente llamó como “fuente de legitimidad para el gobierno cubano”.

El futuro de Cuba

“He invertido casi 25 años en la lucha por esa Cuba democrática,” resume Jorge, y agrega que, aunque no viva en su propio cuerpo y alma el cambio, se conformará con haber luchado. Y a la hora de visualizar cómo sería Cuba dentro de 15 años, acude a las palabras del difunto historiados cubano Manuel Moreno Fraginals, al cual lo parafrasea de la siguiente manera: “En el futuro, Cuba será capitalista y pobre. No dijo democrática.”

[1]Más información sobre el Proceso de Microfracción aquí: http://foresightcuba.com/la-micro-fraccion/ y quí https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/a-la-caza-de-la-microfraccion-48473

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