María C. Werlau

* 1959  

  • “El Memorial Cubano le sirvió a la comunidad para honrar a sus muertos. A mí me impactó mucho ver cómo llegaba gente allí y lloraba frente a una cruz de plástico porque nunca, como en caso de mi padre, tuvimos una oportunidad de hacerles santa sepultura. Por ejemplo, mi padre... el Gobierno cubano jamás confirmó su muerte. Mi abuela estaba en Cuba y lo buscaron por todos lados, eso fue tremendo. Hasta les sacaron dinero a las familias. Nunca se confirmó, nunca se devolvieron los restos y presumimos que está en una fosa común enterrado con los muertos de la brigada 2506. Entonces yo tenía una conexión especial cuando veía... y me parecía al principio ilógico, pero fue muy impactante el Memorial Cubano. Y entonces para nosotros como proyecto fue muy importante porque nos permitió acceder a los testimonios de familiares y testigos de los hechos que estábamos documentando”.

  • “Mi madre tenía unos dolores de cabeza horribles y se fue a un médico. Esto fue a las pocas semanas de la invasión en la bahía de Cochinos. Entonces en la oficina del médico hay una revista Life, que era muy importante en aquella época, con fotos, con un reportaje de bahía de Cochinos. Ella abre la revista y cuando pasa la página hay una foto de un brigadista muerto —que parece muerto—, herido y qué sé yo. Era mi padre. Esa foto yo no me enteré de que existía hasta que tenía como dieciséis o diecisiete años. Ella nunca la tuvo en casa, no quería que yo supiera. Yo me enteré de la foto cuando estaba en mi primer año en la Universidad de Puerto Rico. Luego me fui a estudiar a Washington, pero en ese primer año yo me metí horas en la Universidad de Puerto Rico buscando las revistas para yo verla. Y finalmente creo que la encontré, pero no le dije a ella”.

  • “Me imagino lo fuerte que debe haber sido eso, la traición, pensar en todo ese sueño que ellos tenían de liberar a Cuba del comunismo, dejar sus familias... Mi padre creo que murió de veintiocho o veintinueve años, muy joven. Mi madre era dos años menor, con dos niñitos... fue muy, muy fuerte eso. Las amigas de mi madre —yo recuerdo de niña— las amigas íntimas de mi madre eran las viudas de bahía de Cochinos, las que perdieron a los maridos en la rastra de la muerte. Así que yo crecí con todo eso... muy fuerte. Aunque no es que se hablara diariamente, estaba en todo lo que uno hacía”.

  • Full recordings
  • 1

    Miami, USA, 08.04.2019

    (audio)
    duration: 02:03:01
  • 2

    Miami, USA, 08.04.2019

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Cada célula de mi cuerpo es Cuba

María C. Werlau
María C. Werlau
photo: archivo de la testigo

María Werlau nació el 15 de agosto de 1959 en La Habana. Su padre participó en las luchas contra la dictadura del general Fulgencio Batista y posteriormente se refugió en Estados Unidos, donde se casó en 1958 con quien sería la madra de María. Después de la victoria de la Revolución cubana, los padres de María volvieron inmediatamente a Cuba y su padre empezó a trabajar en el Instituto de Azúcar. La familia, decepcionada por el rumbo de la Revolución, empezó a conspirar contra Fidel Castro, pero terminó exiliándose a Estados Unidos, desde donde el padre de María continúo con la conspiración. Fue entrenado para participar en la invasión de la bahía de Cochinos. Esta falló y el padre de María, aunque se escondió algunos días, fue capturado y asesinado por unos milicianos cubanos. La familia se trasladó a Puerto Rico y posteriormente María se fue a estudiar a la Universidad de Georgetown. Durante varios años trabajó en el sector financiero en Venezuela y en Chile. Regresó a Estados Unidos en 1993 y empezó a formar parte de los movimientos y las organizaciones que luchaban contra las violaciones de los derechos humanos en Cuba. Ha participado y dirigido varios proyectos, entre los cuales destacan el Archivo Cuba y el Memorial Cubano; asimismo, colaborado con personajes importantes del exilio cubano, como Ricardo Bofill, Armando Lagos y Elena Mederos.