Ing. Eliécer Ávila

* 1985

  • “Hubieron dos posiciones claramente definidas: mis compañeros del aula, los estudiantes y toda la gente del pueblo general que pudo ver el vídeo, me manifestaron su solidaridad, abrazos, felicitaciones, muestras de cariño. Y por otro lado, los dirigentes: la dirección de la Universidad, el rector, la decana, la Secretaría del partido [comunista], varios funcionarios del Comité central del partido del gobierno en Cuba. Tuvieron varias conversaciones conmigo en tono a veces tratando de convencerme de que yo estaba equivocado, y a veces, cuando yo peristía en mis ideas, trataban de intimidarme: ‘por ese camino vas a tener muchos problemas, tú no conoces lo que nosotros podemos hacer con los contrarrevolucionarios…’. Por allí más o menos anduvieron las cosas. Hasta que ocurrió esta especie de bloqueo dentro de Cuba, en que no me permitían vivir, ni estudiar, ni trabajar en La Habana, tenía que estar casi obligatoriamente en el campo.”

  • “Eran básicamente, si mal no recuerdo, cinco aspectos. El primero: ¿por qué los cubanos no podían salir y entrar libremente en el país? Porque en su momento se requería un permiso especial al cual llamaban la Carta Blanca, para que un cubano pudiera ir de viaje a otro país. Segundo: ¿por qué el país no conectaba a las personas, a las familias, a internet y sólo unos pocos privilegiados podían acceder? Tercero: ¿por qué los ministros, los representantes del país y el gobierno no rendían cuentas a las personas? O sea, siempre se hacía lo que ellos querían, pero nunca le preguntaban a la gente qué quería. Otra cosa: ¿por qué los cubanos no podían tener a su nombre un teléfono celular, que sólo era un privilegio para residentes extranjeros en Cuba. Y así, eran cuatro cinco demandas muy concretas, que luego, después de esta intervención, este vídeo se hizo viral. No en internet, sino de mano en mano. La gente se lo pasaba en CDs, en memorias, y llegó a todo el país. Esto provocó una especie de expectativa general de debate, donde en muchos contextos la gente estaba de acuerdo con estos planteamientos.”

  • “Vine a abrir los ojos y me di cuenta de que las consignas, los desfiles, las pancartas, los eslóganes, todo eso no era más que una ilusión óptica, que obviamente enamora a los corazones jóvenes, a la gente con energía, pero que eso nunca se había traducido verdaderamente en Cuba en un estado de bienestar concreto, económico, moral para las personas.”

  • “Tuve una relación, digamos, amorosa con una muchacha muy inteligente que trabajaba en una emisora de radio. Y allí descubrí también, como el partido comunista manipula y dicta la política editorial de todos los medios de comunicación de Cuba. Y en esta persona y con las conversaciones que teníamos, me di cuenta de que todos los que trabajan allí, tienen que pasar todo el día leyendo falsas noticias y transmitiendo ánimo, cuando en el fondo de su corazón saben que muchas de estas noticias son falsas y que no están de acuerdo con eso. Yo creo que fueron varias cosas de esta naturaleza, las que de cierta manera me fueron orientando en el camino y la misión que creo yo que tengo en este momento.”

  • “Yo creo que Cuba está en una coyuntura histórica. Tengo la impresión de que este es el último año en que vamos a ver al país exactamente de la forma en que ha estado en el último medio siglo. Creo que casi obligatoriamente a finales de este año o a principios del otro veremos cambios más profundos. Porque ya se ha convertido no sólo en necesario, sino en insostenible la situación, aún para los propios comunistas en el país. Yo creo que ya pasó el momento de las ideas. Hoy estamos en un momento de supervivencia por parte del pueblo, y por parte del gobierno en un instinto de preservación de los privilegios que han alcanzado durante todo ese tiempo. Y esta lucha se va reflejando en el creciente debate público que se va dando en Cuba. Cada vez más gente dice lo que piensa, cada vez más gente participa en lo que está pasando.“

  • Full recordings
  • 1

    Miami, 18.05.2017

    (audio)
    duration: 44:45
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Mi abuelo me dijo: ‘Hay tres cosas que no puedes ser - ni maricón, ni ladrón, ni contrarrevolucionario.’ Con la última, tuve que decepcionarlo

Eliécer Ávila nació en el año 1985 en el oriente de Cuba en una familia extremadamente humilde. A pesar de su procedencia en una familia que plenamente simpatizaba con la Revolución Cubana, durante su adolescencia, Eliécer empezó a cuestionarse las desventajas del régimen comunista. Desde el año 2000 estudió en la Universidad de Ciencias Informáticas y participaba en le FEU (Federación de Estudiantes Universitarios). Finalmente, en 2007 expresó sus dudas sobre el sistema cubano durante una asamblea de la FEU, y desde aquel entonces está siendo perseguido, amenazado y oprimido por el régimen. Después de haberse graduado, fue expulsado de la ciudad de La Habana y tuvo que buscarse diferentes trabajos en el campo. Hoy en día ya puede residir de nuevo en la capital, donde trabaja de forma independiente como profesor de informática. Es uno de los fundadores del movimiento político Somos+. Ávila suele ser denominado como “una de las figuras más dinámicas de la nueva generación disidente”.